Iceland - Día 1

EL FAMOSO CÍRCULO DORADO

La ruta comienza en la capital del país, Reykjavík, tomando una cómoda carretera hasta el lago Þingvallavatn

Tras meses investigando por Internet, llegas a Islandia con un programa muy cargado. Por otro lado, tienes tantas expectativas por lo genial que te han dicho que es todo, que al primer montecito que te encuentras ya estás tan eufórico que parece que hayas llegado a la luna ! 

El caso es que empezamos parando a cada rincón que nos encontrábamos, y todo nos parecía como sacado de otro planeta. Claro que conforme más fuimos avanzando por la carretera, hasta llegar al salvaje este, más nos dimos cuenta que todo lo que vimos los primeros días no era NADA comparado con lo que te reserva Islandia. 

EL LAGO PINGVALLAVATN

GEOGRAFIA. Con una superficie de 84 km² es el lago natural más grande de Islandia. Su profundidad máxima es de 114 metros. Lo alimenta el río Öxará y su único desagüe es el río Sog. Se encuentra cerca del volcán activo Hengill.

El origen volcánico de las islas del lago es a su vez visible. Las grietas y fallas alrededor de él, de la que el famoso cañón Almannagjá es el más grande, es donde se encuentran las placas tectónicas euroasiática y la norteamericana.

Realmente no tuvimos mucho tiempo para paranos en cada punto "turístico" : hay tantos por la carretera que al final tienes que elegir qué es lo que te interesa verdaderamente. Salvo que tengas un mes por delante, jamas habrá tiempo de verlo todo ! 

ALMANNAGJÁ y la CASCADA DE PINGVELLIR

El parque nacional de Pingvellir es un lugar especialmente famoso al encontrarse entre dos continentes, América y Europa. Una falla bastante visible recorre el parque de norte a sur, pasando por una de las cascadas más importantes del país : la cascada de Pingvellir. Ésta no es especialmente alta, pero al tratarse de agua que viene de América, y cae sobre Europa, le otorga algo especial ! 

CAMINO A LA ZONA GEOTERMAL DE GEYSIR 

En el valle Haukadalur se encuentra una de las zonas geotermales más activas de Islandia y probablemente la más famosa del mundo. De hecho, los géiseres obtienen su nombre de Geysir, aunque hoy en día el más visitado de la región es su vecino Strokkur. Lo que lo hace importante es su constante actividad, escupiendo agua a borbotones cada 5 minutos aproximadamente. 


LA CASCADA DE GULLFOSS

Gullfoss no es solo la catarata más conocida de Islandia, sino también una de las más llamativas y sorprendentes debido a su cascada doble de 31 metros de altura en total. Gullfoss ha conquistado a turistas e islandeses por la fuerza que derrochan sus saltos de agua y el impresionante paisaje que forman tanto en invierno como en verano.

De hecho, Gullfoss significa “cascada de oro”, para lo cual existen diversas teorías. La primera de ellas afirma que el origen del nombre se debe a la luz dorada que reflejan sus aguas durante el atardecer. En ese sentido, otra hipótesis afirma que es conocida como “cascada dorada” por el arcoíris que se forma cuando la luz solar atraviesa las partículas de agua que quedan suspendidas en el aire en sus cascadas.

La tercera posible explicación, de un carácter más legendario, afirma que hace muchos años vivió en la zona un granjero llamado Gýgur, un hombre que con el paso de los años había obtenido una enorme cantidad de oro. Gýgur, en vez de disfrutar su riqueza en vida, se preocupaba constantemente por saber qué pasaría con su oro cuando él muriese… Dado que no soportaba la idea de que alguien pudiera arrebatárselo una vez muerto, optó por guardarlo en un cofre y lanzarlo a las profundidades de la cascada. ¿Seguirá todavía oculto en Gullfoss el tesoro de Gýgur?


Doble ración de cascadas

Gullfoss está compuesta por dos cascadas que llevan una media de 109 metros cúbicos de agua por segundo. La primera de ellas, en la parte más alta de las cataratas, mide aproximadamente 11 metros. Tras caer por aquí, el agua se encuentra con otro salto aún mayor: la segunda cascada de Gullfoss mide 20 metros, de forma que la totalidad de ambas suman 31 metros de altura.

La explicación a este fenómeno se debe a la particular geografía islandesa. En la tierra de esta zona, existen diversas capas compuestas de distintos materiales, siendo algunos más duros que otros (como la lava basáltica.) Esto provocó que la fuerza del río Hvitá erosionase los distintos estratos de forma distinta, tallando así poco a poco los escalones que hoy vemos perfectamente reflejados en Gullfoss.